Tener una buena salud es fundamental, porque si estas bien puedes hacer todo lo que quieres. Así, una buena salud es lo más preciado que una persona puede tener, ya que sin una buena salud, no se puede trabajar y en algunos casos no se puede hacer nada. Con este ritual magico que te proponemos, podrás tener una buena salud, y no solamente tú, sino también para tus familiares.

Este ritual puede llevarse a cabo cualquier día de la semana. Siempre al amanecer o al anochecer, preferiblemente con la luna en fase de cuarto menguante.

Para este ritual se requieren:
-1 espejo
-1 foto propia
-1 vaso con agua
-1 vela blanca
-cerillas
-1 ramita de romero.
-Infusión poleo menta

Antes de empezar el ritual, deberías cambiarte de ropa y ponerte ropa limpia, a ser posible de colores claros, evitando ropa negra. Cuando lleves la ropa limpia, tomate una infusión de poleo menta. Mientras se bebe lentamente la infusión, se debe visualizar como el líquido recorre el organismo arrastrando el dolor y la enfermedad. A continuación, se debe sentar y colocar delante un vaso con el agua, un espejo y la propia foto. Se debe coger el espejo y mirar a topemente la imagen. Mirar al fondo de los ojos e imaginar que la enfermedad, la angustia y el dolor han quedado atrás. Luego se traspasa la imagen proyectada en el espejo. Liberándose del dolor, de los miedos, de la tristeza. Se debe mirar de nuevo la fotografía y hacer una inspiración profunda. Al espirar, imaginar que se está liberando de todo el dolor que se lleva. Inspirar de nuevo profundamente y, al soltar el aire, meditar sobre el mismo pensamiento: se está arrojando todo el dolor y la enfermedad, inspirar por tercera vez. En ese momento se goza de un estado de paz y tranquilidad.

Encender una vela blanca con una cerilla; hacer una invocación a los elementos o al santo de devoción, pidiendo que equilibre el cuerpo y alma. En este momento, se debe tener pensamientos altruistas, imaginando que cuando se recobre la salud se ayudará a quien lo necesite. Incluso se debe pensar que se debe sanar porque hay alguien lo requiere o precisa su ayuda. Colocar una ramita de romero junto a la vela. Pronunciar estas palabras: “Vuelvo a estar sano y feliz”.