RITUALES SENCILLOS PARA EMPEZAR EL DÍA

¿ A qué sería maravilloso despertar cada mañana sintiéndonos renovados e inspirados, en completa armonía con el día que nos aguarda?

¿ A qué sería genial que en lugar de padecer la rutina diaria como un calvario pudiéramos empezar el día con entusiasmo y energía, sentirnos llenos de vitalidad todo el día y pudiéramos deshacernos del tensión al final de la jornada?

Los mejores rituales son aquellos que a la vez que sencillos y agradosos son fácilmente incorporables a nuestras rutina.

PARA EMPEZAR BIEN EL DÍA:

1.Despierta y Respira. La respiración es la base de nuestra vida, nuestro estado depende en gran medida de la forma que respiramos. Así que este primer ritual versa en torno a la respiración.

Apenas te levantes procura ponerte en contacto con tu propio cuerpo «despertando» literalmente al nuevo día.

Inspira lentamente por la nariz y exhala por la boca. En cada respiración visualiza que inspirar y y exhalas profundamente la luz de la mañana. Siente como el aire se va expandiendo gradualmente por todo el cuerpo otorgándote una sensación de vitalidad y bienestar.

Ahora imagina que al respirar todo tu cuerpo se va despertando.

2. Entregándote al Nuevo día. De pie, ante una ventana, intenta concentrar la atención hacia la zona del corazón y siente cómo se va relajando llenándose de calidez.

Visualiza una luz verde brillante que surge desde el corazón y se va expandiendo hasta que la veas brillar en todo tu pecho.

Extiende los brazos al tiempo que imaginas que abarcas el día que se presenta atrayéndolo hacia su corazón. Siente como éste se abre para recibir el nuevo día mientras dices sinceramente: SI

3.Espejito, espejito. Lo primero que debes hacer es mirarte en el espejo y sonreír. ( Te aliviará saber que una sonrisa forzada sirve igual que una verdadera para nuestro propósito)

Piensa en todo lo que simboliza una sonrisa: Amistad, aprobación, gozo, bienvenida, ánimo…

Mírate en el espejo y sonríe cada mañana.

4.Ducha poderosa. Aprovecha tu ducha matinal diaria para limpiar también tu mente y espíritu del mismo modo que haces con tu cuerpo.

Al entrar en la ducha imagínate inmerso dentro de una charca cristalina bajo una hermosa catarata en medio de un jardín lleno de flores. Deja que el agua caiga sobre el cuerpo sintiendo que toda la negatividad se va disipando.

Toma un puñado de sal y frota suavemente con ella todo el cuerpo. La sal es una sustancia purificante natural, tanto física como espiritualmente.

Aclara tu cuerpo imaginando que los rayos del sol se mezclan con el agua y te van llenando de radiante vitalidad.

5. El poder está en vestirte. Usemos el acto de vestirnos por la mañana como una oportunidad de arroparnos con energía positiva.

Extiende la ropa que te vas a poner, y al tiempo que tomas cada prenda siente como se va cargando con la cualidad positiva que has elegido.

Puedes, por ejemplo, dotar a tus zapatos de DETERMINACIÓN mientras te visualizas con ellos marchando con con firme resolución.

O puedes elegir una prenda interior que represente cualidades femeninas ( o masculinas según sea el caso) o un jersey que ese día simbolice ALEGRÍA.

Concéntrate en la acción de vestirte y a medida que te vas poniendo cada prenda, siente como las cualidades que les has asignado «visten» a tu persona.

Elige colores ( aunque sea en pequeñas cantidades) que se adecuen a tus requerimientos para el resto dela jornada:

  • Color ROJO si requieremos VALOR y CONFIANZA
  • Color NARANJA si requieremos ENERGÍA y ESPONTANEIDAD
  • Color AMARILLO si queremos OPTIMISMO y una MENTE DESPEJADA
  • Color VERDE para COMBATIR EL ESTRÉS y mantener el EQUILIBRIO
  • Color TURQUESA para COMBATIR INFLUENCIAS ADVERSAS
  • Color AZUL cuando requieremos EXPRESARNOS CON CLARIDAD y SERENA AUTORIDAD
  • Color ROSA si quieremos aparecer como una persona CONFIABLE y ACCESIBLE
  • Color VIOLETA si quieremos transmitir ESPIRITUALIDAD

6. Ahuyentando la desazón. Este es un excelente ejercicio cuando tenemos tendencia a sentirnos alicaidos por la mañana.

Necesitarás: Plumas; un trozo de cuerda o una cinta azul; algunos cabellos nuestros; un sitio al aire libre o una ventana abierta.

Ata las plumas y los cabellos con la cuerda o cinta azul y cuelga este pequeño atado en el exterior, en un sitio expuesto al viento.

A medida que la brisa lo mueva vas a sentir cómo el viento se va llevando la tristeza.