El Laurel es un árbol noble y protector, de mucha energía que atrae suerte, éxito y realización material y espiritual. De energía masculina, su astro regente es el sol y su elemento el fuego.

Símbolo de gloria y honor. El Laurel siempre fue símbolo de inspiración divina y victoria. Por su agradable perfume se consagró a los dioses del Olimpo, principalmente a Apolo (Dios de las artes, la poesía y los oráculos). Según la mitología, Dafne (una ninfa), para burlar el acoso del dios Apolo se transforma en Laurel. Este al descubrirla le dice: » Si no quieres ser mi amante, me serás consagrada eternamente. Tus hojas serán siempre verdes y con ellas me coronaré». Según otra tradición Gea (madre de Dafne), transforma a su hija en Laurel para esquivar el acoso de Apolo.

El Laurel, según los antiguos, activaba los dones proféticos. Paracelso hablaba de la «Dafnomancia» o adivinación con las hojas de Laurel. Con sus ramas, se hacia una corona que se ponía el adivino, después se echaba al fuego una rama seca y por el chisporroteo, el centelleo de las ramas y el humo; estos adivinos sacaban sus presagios. Los griegos, a su regreso del famoso «oráculo de Delfos», se coronaban con sus hojas si el oráculo les había sido favorable.

El laurel noble es mejor conocido por su uso en la cocción de las carnes.

Tiene fama de ser una hierba alucinógena, pues era masticada con regularidad por las sacerdotisas proféticas del Oráculo de Delfos. Con ellas se hacía la «corona de laurel» de los poetas y filósofos.

Mágicamente, la hoja de laurel se utiliza para conceder quieros.
Este hechizo toma diversas formas, pero la siguiente es la más simple y eficaz. Como los otros hechizos relacionados con los quieros, se basa en el concepto de que quien sabe realmente lo que quiere lo puede conseguir.
Escriba el quiero en un papel. Dóblelo en tres parte y coloque en su interior tres hojas de laurel. Vuélvalo a doblar por tres y póngalo en un lugar oscuro. Cuando el quiero haya sido concedido hay que quemar el papel como acción de gracias.

El proceso de escribir el quiero, y plegar el papel, debe hacerse con concentración.

Hierba protectora y de purificación por excelencia, en ceremonias de purificación se usaba una ramita de Laurel para esparcir el agua sacralizada.

En ramilletes colocados tras la puerta, proporciona protección de la casa y la salud de sus moradores. Se llevaba como amuleto para repeler el mal y las fuerzas negativas, quemándose en el pasado durante los rituales de exorcismo. La presencia de unas hojas de laurel refuerza y resalta las vibraciones de todo tipo de hechizos.

Hacer un sahumerio para deshacer maldiciones y malos encantamientos con las hojas de Laurel mezcladas con Sándalo.

Para alejar entidades negativas y favorecer la armonía familiar, hacer un sahumerio de tres hojas de Laurel. Echar las tres hojas de Laurel sobre carboncillos encendidos y esparcir el humo por el lugar, elevando una oración con el pedido y agradecer después a la planta y fuerzas superiores correspondientes.

Hacerlo con la debida conciencia de lo que se está haciendo. Al defumar estamos invocando a fuerzas superiores para que nos brinden su ayuda, el propósito debe ser noble y verdaderamente necesario.