PLANTAS MÁGICAS: AVELLANA

La avellana es el fruto de la sabiduría celta. Pueden utilizarla las personas que quieren estabilidad o calma mental, o percepción de las dificultades. Un baño hecho con nueve avellanas ayuda a limpiar
el cuerpo mental además de activar la mente. Para ello se ponen a hervir nueve avellanas en un cazo de hierro con un litro de agua durante aproximadamente una hora. Cuando el líquido enfría, se
añade a la bañera.
Puede llevar un collar hecho con avellanas para producir el mismo efecto, o conservar el efecto cuando el cuerpo mental ha quedado limpio. El collar requiere varias semanas para producir el efecto apropiado, y durante este tiempo debe llevarse casi continuamente. Llevar una avellana en el bolsillo no produce casi efecto, pues la vibración de este fruto no es particularmente a tope.
Un té hecho con nueve avellanas ayudará a una empresa a conseguir clientes. El té se utiliza para fregar los suelos del lugar de la empresa, y se hace del mismo modo que el del baño ritual.
Añadir harina molida de avellana a los alimentos es una ayuda también para la vibración mental, sobre todo si previamente se ha rezado.

Además, el aceite de avellanas tiene propiedades antioxidantes debidas a las vitaminas A y E así como al selenio que contiene.

Es preferible consumir el aceite de avellanas en crudo, en lugar de emplearlo para freír. No obstante, es en el uso tópico donde se aprovechan con más frecuencia los beneficios del aceite de avellanas.
Es éste el aceite recomendado, junto con el de caléndula, para el cuidado de la piel de niños y bebés. Además el aceite de avellana posee una acción calmante de las pieles irritadas, es ligero y de fácil absorción y, por su aporte en magnesio, ayuda a fortalecer las defensas naturales de la piel frente a algunas agresiones ambientales. También mejora muchos casos de eccemas y dermatitis, a la vez que regula las secreciones de las glándulas sebáceas de la piel y le confiere elasticidad.

Para el cuidado de una piel sensible, se pueden sustituir los productos hidratantes por aceite de avellana puro, de primera presión en frío. Tres gotas bastarán para el cutis y el cuello, puede usarse a modo de contorno de ojos o para proteger los labios agrietados. En la piel expuesta, dos aplicaciones diarias serán suficientes. En pieles irritadas, puede aumentarse la frecuencia si se considera pertinente.