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Angeles Castell

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Hola amigos, desde el año 2009 estoy haciendo blogs de temáticas alternativas en general y especializadas, con este son 6 blogs.

¿El mes en el que naciste influye en tu salud?

Los niños que nacen durante el mes de verano son más propensos a ser más pesados al nacer y más altos que los nacidos en los meses más fríos.

Para las mujeres, parece que hay aún más beneficios, los bebés del verano comienzan sus períodos más tarde que los nacidos durante el resto del año (es un indicador de la salud de la mujer adulta).

Un estudio realizado por el científico John Perry, del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, sólo encontró una correlación entre los marcadores de salud y el momento del nacimiento, por lo que todavía no tienen idea de lo que podría estar causando el enlace. Sin embargo, los investigadores aseguran que es debido al sol y la exposición, ya que existe más vitamina D.

La experiencia de los bebés en el útero conduce a diferencias en la salud en la vida adulta, a esto se le conoce como programación.

Esta investigación, publicada en la revista Heliyon, fue la primera en examinar específicamente el peso al nacer, la estatura adulta, y el momento de la pubertad, y es el primero en relacionar la vez que una mujer obtiene su primer período dependiendo la estacionalidad de su nacimiento.

Científicos afirman que con este estudio las mujeres podrían ayudar a mejorar la salud de su bebé, dependiendo al momento en que conciben.

En conclusión los bebés nacidos durante el verano son adultos más sanos.

En busca de una relación causa-efecto

La asociación entre nuestra fecha de nacimiento y los problemas de salud ha sido explorada desde los albores de la medicina. Hace casi 2.500 años Hipócrates aseguraba que “conociendo el cambio de las estaciones, sabiendo cuándo ocurre cada uno, el médico sería capaz de saber de antemano a qué tipo de año iba a enfrentarse, ya que el sistema digestivo de los hombres cambia con éstas”.

Hoy en día, su afirmación resulta muy poco científica, pero desde los años 80 se han sucedido los estudios que encuentran relaciones estadísticas entre el mes de nacimiento y la probabilidad de padecer determinadas enfermedades. Estudios que se refuerzan gracias a esta nueva investigación.
Lo más interesante del estudio es la relación que se ha encontrado entre el mes de nacimiento y la posibilidad de padecer trastornos cardiovasculares

Los científicos han confirmado que los niños que nacen a finales de verano y otoño tienen más probabilidades de padecer asma o problemas respiratorios. Y esto no se debe a la influencia de las estrellas. Según estudios anteriores, podría deberse a que las madres que quedan preñadas en invierno tienen más posibilidades de padecer gripe u otros problemas respiratorios, que se transmiten al bebé.

El estudio también confirma evidencias anteriores respecto al polémico Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), cuya prevalencia es significativamente mayor entre los bebés nacidos en noviembre. Esto podría deberse a que estos niños son los más pequeños de la clase, lo que les hace más susceptibles de ser diagnosticados con el trastorno. Una asociación que no dice mucho a favor de los psiquiatras que defienden la importancia de la enfermedad.

Lo más interesante del estudio es la relación que se ha encontrado entre el mes de nacimiento y la posibilidad de padecer trastornos cardiovasculares. “No sólo es sorprendente que nadie haya estudiado hasta ahora la relación entre estas enfermedades y el mes de nacimiento, sino también que no hemos encontrado sólo una, sino varios incrementos de la posibilidad de padecer enfermedades cardíacas entre la gente que ha nacido a finales de invierno y principios de verano”.

Nicholas Tatonnetti.

Tattonetti no sabe a qué se debe esto exactamente. En su estudio insinúa que podría deberse a una menor exposición a la vitamina D entre los fetos que se desarollan en invierno, pero, en cualquier caso, cree que se trata de una relación mecanicista, que debe ser estudiada en futuras investigaciones. Estadísticamente, como han comprobado estudios anteriores, la gente que nace en otoño (entre octubre y diciembre) vive más que la gente que nace en primavera (entre abril y en junio). Y es algo a lo que deberíamos prestar más atención, en busca de las verdaderas relaciones causa-efecto.

Debido al alarmismo que su estudio puede provocar, el científico hace un llamamiento a la calma: “Es importante no ponerse demasiado nerviosos con estos resultados ya que, aunque hemos encontrado asociaciones significativas, el riesgo general de padecer la enfermedad no es tan grande. El riesgo relacionado con nacer en un determinado mes es relativamente menor comparado con otras variables más influyentes como la dieta y el ejercicio”.

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