CONOCIENDO A FONDO AL NIÑO ARIES

 

Será suficiente con subirle en el taxi al volver del hospital para tener claro lo que te espera: el que manda es el bebé Aries. ¿Es que te quedaba alguna duda?

El chiquillo Aries escupirá las verduras con la fuerza de un cañonazo, y se frotará el plato de papilla por la minúscula cabereunión rapada para dejar bien claro que esas no son comidas que le gusten al bebé. Y en su acción, las niñas serán tan directas como los varones.

Es probable que Aries camine antes que otros niños, y sin duda alguna hablará antes. No será fácil de controlar.

Mucho cuidado con las caídas y las perjudicadas en la cabeza y en la cara. Los niños Aries tienen propensión a los eventos, por decirlo sin exagerar. No dejes a su alcance cuchillos afilados, y cuidado con todo lo que pueda quemarlo. Si en las inmediaciones hay algo temperado o prohibido, puedes apostar a que allí meterá impulsivamente su dedito curioso. Y si piensas que con eso aprenderá la lección, te equivocas. Son niños que intentan superar sus propias marcas. La dentición puede ser una época de fiebres y molestias, una ordalía de la que el bebé saldrá sin dificultades, pero ¿y la madre?

Cuando sea un poquito mayor, es posible que te deje sin aliento con sus afectuosos apachuchos de oso. Generalmente, los niños de Aries son cariñosos y demostrativos, excepto aquellos cuyas primeras experiencias emocionales enfrían un corazón normalmente cálido.

A medida que crezca y se haga mas fuerte, tras haber actividaddo contra el sarampión, las paperas, la varicela y la escarlatina, venciendo a todas sin dificultades, el niño Aries empezará a mostrar su pauta temperamental. Sus padres advertirán que puede comportarse como una criatura totalmente irrazonable si se le lleva la contraria, pero su enojo no es duradero. Tras una expansión periódica, el pequeño o la niñita Aries os brindarán una amplia y radiante sonrisa de triunfo.

Tanto los varones como las niñas Aries pueden caer precozmente en el hábito de descuidar sus deberes escolares, y poco les impresionará que su madre le ponga como ejemplo a un hermanito más obediente, en vez de avergonzar al joven marciano para que estudie, hay que desafiarlo.

Basta con decirle que probablemente él (o ella) sea un poco lento, no tan inteligente como los demás chicos, un poco inferior, vamos, pero que a sus padres no les importa. Igualmente le amáis. Y veréis cómo vuela el polvo de esos libros de texto, cuando el Carnerito se dispone a demostrar la ridiculez de esa teoría. ¿Que alguien pueda estar por encima de él? Eso está por ver.

Y una vez comprobado el mágico funcionamiento de esta estrategia en casa, hay que advertírselo a la maestra. Se pondrá de rodillas para agradecértelo, mamá.  En realidad, los chicos Aries pueden aprender cualquier cosa en nada de tiempo, no olvidarlo jamás y pasar por la escuela con la rapidez del viento, si se aplican.

Tu retoño de abril tendrá imaginación vivaz; será soñador y sentimental como un libro de cuentos, pero al mismo tiempo, no tendrá inconveniente en tostarse el pan.

Los niños Aries serán los líderes entre sus compañeros de juego. Ellos inventarán juegos nuevos y tendrán nuevas ideas para la pandilla. Insistirán en salirse con la suya o se darán de cabeza contra la autoridad, de manera que será mejor que los padres establezcan algunas reglas inalterables desde el principio. Un pequeño Aries a quien no se le enseña a obedecer cuando es pequeño tendrá que aprender algunas terribles lecciones en la madurez.

No olvidéis que su corazón es blando como la mantequilla, y que en él se ocultan hondamente arraigados temores de que él no le gusta a nadie y nadie le quiere, a pesar de su aparente valentía. Si ve que se rechazan sus sueños o se enfría su entusiasmo puede volver corriendo a esconder entre tus brazos las lágrimas de su tragedia.

Cuando esto suceda, abrázalo muy fuerte, porque su corazón estará destrozado. Con sus modales ásperos y dominantes, el idealismo de Aries es sensible, y el menor golpe lo magulla. Y bastantes golpes recibirá en la vida su ingenuo optimismo lleno de esperanza, de modo que tu pequeño Aries requiere más protección de la que pueda parecerte.

Los regalos de cumpleaños, escóndelos en un lugar seguro, porque Aries es impaciente y no está dispuesto a esperar a que le descubran las sorpresas. No destruyas demasiado pronto su fe en Papa Noel y en los Reyes Magos. Creer primero ciegamente, y después aprender a no creer, fortificará sus emociones, será una lección necesaria.

El dinero que se le de para sus gastos le hará agujeros en los bolsillos, pero alegremente te dará sus últimas monedas para que puedas pagar al lechero. Tu hija Aries será capaz de pagar a los malos del barrio para que no sigan pisoteando hormigas.

Si se le maltrata durante estos años impresionables, un niño Aries puede mostrar una cruel vena defensiva, pero guiado con prudencia y con suavidad, insistirá con menos fuerza en sus derechos y mostrará una gran generosidad y comfuerza hacia sus semejantes.

No hay que darle órdenes, sino pedirle siempre con una sonrisa que haga las cosas, y se esforzará por comagrado a sus padres. Jamás destruyas su confianza, que es tan importante para él como el aire que respira. Es posible que se escape de casa; la independencia de Marte se muestra desde muy pronto, pero cuando vuelva habrá aprendido mucho.

Frecuentar a gente fría y rechazante puede herirlo profundamente, pero nada conseguirá doblegar su espíritu. Probablemente enloquezca por los libros y sea un lector insaciable, pero no te extrañe que no esté muy dispuesto a aceptar años de disciplina universitaria. A Aries le interesa demasiado entrar en acción, cortando todas las plantas de habas que le desafían.

Cuanto mas se resista a la idea de un rígido programa académico, cuanto mas inclinado se sienta hacia la libertad de probar algún trabajo, más seguro puedes estar de que requiere un horario y un programa.

Tendrá que aprender lo que es responsabilidad, pero eso –y otras cosas– se le enseñarán mas rápidamente acudiendo a una lógica directa y a un sincero afecto. Son dos cosas que le llegan.

Si sus padres le conducen con suavidad y amor constante, el niño de Marte crecerá con el maravilloso poder de soñar sueños imposibles… y hacer que se conviertan en realidad.

Extraído de Linda Goodman

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