10 COSAS QUE NO SABÍAS DE LA LLUVIA DE ESTRELLAS

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Los eventos astronómicos más importantes de 2016
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Ya que los expertos aseguran que este año Las Perseidas podrán ser vistas con 5 veces más intensidad que otros años os contamos 10 cosas que no sabías de la lluvia de estrellas, incluidos unos consejos para verlas y fotografiarlas mejor. Los deseos que vayas a pedir ya son cosa tuya…

Las Perseidas, la lluvia de meteoros más popular del año que podrá disfrutarse este fin de semana, se produce cuando diminutos fragmentos de polvo provenientes de la cola del cometa Swift-Tuttle, entran en la atmósfera. La combustión produce un bólido o estrella fugaz, un destello que dura menos de un segundo y que es lo que se ve desde la Tierra.

Esta es la explicación científica, pero las Perseidas tienen otras historias detrás que aumentan aún más su peculiar encanto y romanticismo.

10 COSAS QUE NO SABÍAS

1) ¿Por qué siempre llegan en agosto? ¿No hay Perseidas otros meses?

En julio hay Perseidas, tantas como en agosto. Lo que pasa es que las noches en las que más Perseidas se pueden ver en el cielo son las noches cercanas al 12 de agosto. Y, claro… ahí lo tenemos.

En 2017 los cálculos teóricos  nos dan una buena esperanza de poder ver muchas Perseidas, a pesar de que al comienzo de las noches estará la Luna.

En efecto, el cuarto creciente se produce el día 10, y eso significa que la noche del 11 al 12 (cuando se produce el máximo) y la del 12 al 13 (en la que aún habrá un nivel de fugaces alto) tendrán bastante Luna hasta pasada la medianoche.

Es cierto que ya desde el 18 de julio podemos ver Perseidas por el cielo. Y que seguirán con nosotros hasta el 24 de agosto.

2) Pero yo he visto fugaces en enero, o en noviembre…

Tienes razón, las estrellas fugaces pueden verse casi cualquier noche del año. Pero las Perseidas no: estas corresponden a esta época del año. Otras lluvias de estrellas que hay a lo largo del año:

Por ejemplo, tenemos las Cuadrántidas de enero, las Líridas de abril, las Perseidas de agosto, las Dracónidas de octubre, las Leónidas de noviembre, las Gemínidas de diciembre…

3) Vale, hay muchas. ¿Podéis decirnos entonces qué son las Perseidas?

Las conocemos a menudo como “lágrimas de San Lorenzo” y decimos que son “estrellas fugaces”. Y aunque no sean ni lágrimas ni estrellas, aunque no se les pida deseos, merece la pena observarlas y descubrir algunas curiosidades sobre estos meteoros de agosto.

No son estrellas porque son pedacitos de cometa que se volatilizan en nuestra atmósfera, produciendo una fluorescencia luminosa, que es lo que vemos y que sí, realmente es fugaz, porque habitualmente dura menos de un segundo.

4) ¿Meteoros? ¿Tiene que ver con meteoritos?

La palabra METEORO significa “fenómeno atmosférico”. Cualquier cosa que suceda en la atmósfera es un meteoro. Por ejemplo, la lluvia es un meteoro acuoso: agua que cae de las nubes. Los vientos son meteoros, son aire en movimiento, es decir, meteoros aéreos. Y la nieve es un meteoro sólido, helado… También hay meteoros eléctricos, como los rayos o los fuegos fatuos.

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Durante muchos siglos se pensó que los meteoros como las estrellas fugaces eran realmente gas de los pantanos que se quemaban en el cielo, unos meteoros por lo tanto no muy interesantes.

¿Y meteorito? Como tiene la misma raíz hará referencia a algo que también pasa por el aire. En este caso, llamamos meteoritos a los fragmentos sólidos de objetos celestes que caen al suelo. Cuando un objeto del cielo cae sobre la Tierra podemos verlo como un meteoro, a veces como un bólido (cuando recorre una parte importante del cielo y va brillando varios segundos, a veces chisporroteando y en ocasiones explotando en el aire, como pasó en febrero de 2013 en Chelyabinsk, Rusia). Y en ocasiones no se quema del todo en el aire, sino que llega al suelo un meteorito.

5) ¿Entonces las Perseidas son meteoros de origen EXTRATERRESTRE?

Así es: las estrellas fugaces son por lo tanto meteoros, una luz que se genera en la atmósfera de la Tierra cuando llegan pequeños fragmentos de roca desde fuera de nuestro planeta. Es decir, el origen de ese polvo y rocas es extraterrestre.

De hecho, esos pedacitos de otros mundos nos dan mucha información sobre lo que está mucho más allá de la Tierra y hasta que el Apolo XI llegó a la Luna hace 46 años, fueron la única manera de disponer de materiales extraterrestres para su estudio.

6) ¿Las Perseidas son de hierro? ¿De dónde vienen?

No, no son de hierro… Hay muchos tipos de meteoritos, y los más abundantes no son demasiado ricos en metales densos como el hierro. Son las denominadas condritas carbonáceas.

A pesar de que la lluvia de meteoros de las Perseidas dura bastantes días y además llega a ser una de las más densas a lo largo del año, no abundan en fragmentos grandes (que son los que pueden llegar al suelo en forma de meteoritos).

Típicamente son granitos de polvo (menores incluso que un grano de arena, para que te hagas una idea). Algunos de ellos son un poco mayores, del tamaño de una canica incluso, y se ven más tiempo en el cielo. Algunos, pero pocos, pueden llegar a un tamaño mayo y volar más tiempo por la atmósfera provocando un bólido.

Apenas se conocen meteoritos de las Perseidas, a pesar de que en torno al máximo pueden llegar a verse el equivalente (en condiciones ópticas) a 100 meteoros/hora.

Las condritas no son minerales densos ni cohesionados y por eso se fragmentan y queman, vaporizándose en la atmósfera. Sin embargo, conocemos también su composición a partir del estudio de la luz que emiten cuando la fricción de la atmósfera los pone incandescentes, confirmando que corresponde a material perteneciente al polvo de un cometa.

7) ¿Por qué si vienen de un cometa no está ese cometa por el cielo?

El 109P/Swift-Tuttle es un cometa periódico, pero tarda 133 años en completar una revolución solar.

El cometa volvió a las regiones internas del Sistema Solar en 1992, y no volverá por aquí hasta 2126.

En cualquier caso y volviendo a la pregunta: no hace falta que esté el cometa por aquí cerca para que algunos fragmentos del cometa caigan sobre la Tierra (o nos los llevemos en parte por delante).

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La cosa es que cada vez que el cometa se acerca hacia el Sol sus materiales más volátiles se convierten en gas formando la atmósfera cometaria o coma, y la cola de gas.

En definitiva, cada año tenemos la oportunidad de ver Perseidas, como pasa con otras lluvias anuales. Aunque en torno al 92 tuvimos algunos años maravillosos para observar las Perseidas, con chaparrones más densos que los que ahora podemos tener.

8) ¿Y el nombre de Perseidas? ¿Y lo de las lágrimas de San Lorenzo?

Las lluvias de estrellas reciben su nombre de la constelación desde la cual parecen provenir los meteoros, lo que se denomina radiante. En el caso de las Persedias, el radiante se localiza en la constelación de Perseo.

En la mitología griega, Perseo es el hijo de Zeus, quien, enamorado de la ninfa Dánae, tuvo que metamorfosearse para poder entrar en la habitación donde estaba recluida su amada y engendrar a su futuro vástago. La forma que eligió el dios fue, precisamente, una lluvia dorada…

Después, ya mayor, Perseo tiene amores con la princesa Andrómeda, que es la constelación que se ubica a su lado. Incluso la salvó de un monstruo marino que estaba a punto de devorarla.

Tampoco fue el primero en derrotar; antes ya le había cortado la cabeza a la Medusa, conocida por convertir en piedra a quien la mirase, aunque eso ya es otra historia.

Las Perseidas son conocidas también como las Lágrimas de San Lorenzo, al coincidir más o menos su llegada en agosto con la fecha en la que se recuerda el martirio del santo (10 de agosto).

San Lorenzo fue quemado vivo en una hoguera, a la parrilla, en Roma. Se dice que en medio del martirio exclamó: «Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho». Sus lágrimas, reza la leyenda, son las «estrellas» que en las próximas noches caerán del cielo.

También hay otras tradiciones populares, que indican que cuando alguien ve una estrella fugaz debe pedir un deseo porque se cumple. Evidentemente, todo es cuestión de poner voluntad, pedir algo realizable y… tener suerte para que se cumpla. Por eso no puede ser malo pedir un deseo.

9) ¿Qué debo hacer para observarlas?

La observación de meteoros es sencilla: solo tenemos que tener ganas y suerte. No hacen falta, queremos decir, costosos instrumentos, ni una preparación especial ni viajar muy lejos…

EL LUGAR
Bueno, en esto último tenemos que recordar que las ciudades y núcleos de población son los peores enemigos de la observación de las Perseidas, y en general del cielo. Y también un derroche energético además de poner en peligro el hábitat natural de muchas especies nocturnas…

Esto se traduce en que será mejor buscar un sitio de observación lejos de las farolas y demás fuentes de luz artificial: cuanto más oscuro mejor.

Muchas de las fugaces son débiles, más de hecho que las muy brillantes. Por eso cuanto más oscuro esté nuestro sitio de observación, mejor. Y por eso influye tanto la presencia de la Luna. Este año de 2017 el cuarto creciente lunar se produce el día 10, miércoles.

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Esto quiere decir que podremos ver más meteoros al final de la noche, cuando la luz lunar no quite contraste al cielo y nos perdamos las menos brillantes.

EL INSTRUMENTAL

No hace falta demasiado: las fugaces podemos observarlas a simple vista (luego te contamos algo más por si quieres hacer fotografías…) y de hecho se disfrutan así mejor porque como pueden verse por todo el cielo lo mejor es estar contemplando el cielo y vagar la mirada por esos espacios celestes tan maravillosos.

De repente surgirá una fugaz… o varias. Si has intentado mirar para arriba durante un rato habrás notado que no estamos bien preparados… o más bien que nuestras cervicales se resienten. Por eso puede ser una buena opción estar tumbados boca arriba (en decúbito supino, como se dice). Si tienes una tumbona eso puede ser lo mejor. O una colchoneta…

Otra pieza de instrumental que conviene recomendar es ropa de abrigo. Incluso en una templada noche de verano acaba uno entumeciéndose. Una manta para cuando te tumbes, una sudadera o incluso gorro no son descabellados… incluso en una noche de agosto.

Ah: repelente de insectos, o alguna protección tampoco es algo que vayamos a olvidarnos.

Conviene armarse de paciencia: plantearse la observación como un proyecto para pasar una noche viendo el cielo, disfrutando de la compañía de los amigos o la familia… Ir con prisas no suele ser lo mejor, porque resulta muy frustrante.

10) ¿Puedo fotografiarlas?

Por supuesto, las cámaras digitales tienen sensibilidad suficiente como para poder registrar en exposiciones prolongadas numerosos meteoros, incluso algunos tan débiles que ni siquiera podemos observarlos a simple vista. Hay quien utiliza sistemas de grabación en vídeo…

Conviene que tu cámara tenga la posibilidad de realizar exposiciones prolongadas, y colocarla sobre un trípode asegurándose que no le vas a dar un golpe durante la exposición, ni moverla demasiado al comienzo o al final (un truco sencillo: usa algo para oscurecer el objetivo sin tocarlo cuando aprietes el disparador, algo que con el dedo siempre introduce una vibración, y mantenerlo un segundo para que se atenúe antes de quitar la caperuza). Objetivos de 50 mm o algo más angulares proporcionan un campo amplio de cielo y por lo tanto más posibilidad de que pilles alguna fugaz.

La apertura conviene que permita captar objetos más débiles (por eso no es bueno cerrar mucho el diafragma. Una combinación de focal de 35 ó 50 mm y f/1.8 es una buena combinación.

Sería conveniente que hicieras pruebas en noches previas a la del máximo, para poder comprobar si el lugar desde el que observas permite exposiciones prolongadas (los cielos contaminados con luces de poblaciones no son lo mejor… ya lo hemos comentado). Y así ajustar también la sensibilidad: no conviene ir al máximo de la cámara, porque da un grano a la imagen demasiado alto.

Lo cierto es que aunque la foto no nos parezca demasiado maravillosa, o que justo la trayectoria de la fugaz rebase el encuadre que habíamos elegido para esa foto, será un recuerdo inolvidable.

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